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Errores de marketing más comunes en despachos de abogados

Para un despacho de abogados, el marketing no debería entenderse como un añadido más. Es una parte básica del negocio. Porque en un sector donde la competencia es fuerte y donde cada vez hay más bufetes peleando por la atención del mismo cliente, no trabajar bien la captación acaba pasando factura.

Pero aquí hay un matiz importante. En el ámbito legal no solo compites por visibilidad. Compites también por confianza, por prestigio y por percepción. Cuando alguien busca asesoramiento jurídico, no está eligiendo únicamente a un profesional con conocimientos. Está buscando un despacho que le transmita seguridad, seriedad y la sensación de que está en buenas manos.

Por eso el marketing legal tiene una particularidad evidente: no consiste solo en estar, sino en proyectar bien el valor del servicio que realmente se ofrece.

Y esto no lo decimos desde la teoría. En Tekla hemos trabajado ya con varios despachos de abogados, y hay ciertos errores que vemos repetirse con bastante frecuencia. Errores que no siempre son graves a simple vista, pero que sí terminan debilitando la marca, la confianza y la capacidad de captar nuevos clientes.

Tener una web que informa, pero no convence

Muchos despachos de abogados tienen una web que cumple con lo básico, es decir, explica servicios, incluye información corporativa y muestra formas de contacto. Sobre el papel, perfecto. El problema es que eso, por sí solo, no basta. En un sector como el legal, la web no solo debe informar. Lo más importante es la confianza.

Cuando un posible cliente entra en la web buscando asesoramiento legal, en realidad está valorando mucho más que el contenido. Está intentando percibir si hay profesionalidad, claridad, especialización y una sensación real de seguridad. Y eso no siempre se consigue con una web correcta a nivel técnico, pero genérica a nivel de mensaje.

El error viene cuando la página se limita a exponer información sin guiar al usuario, sin dejar claro qué tipo de asuntos trabaja el despacho o sin proyectar una imagen coherente con el nivel de los servicios ofrecidos.

Comunicar como abogados en lugar de comunicar para clientes

Aquí aparece otro fallo muy común. De hecho, ya hablamos de ello extensamente en nuestro post sobre marketing para despachos de abogados.

Utilizar en la comunicación comercial el mismo lenguaje que se usa en el trabajo jurídico.

Es completamente normal que ocurra. Al final, durante años se trabaja con precisión técnica, con terminología específica y con una forma de redactar donde cada matiz importa.

Pero aquí conviene tener algo claro. El cliente no está buscando una clase de derecho.

Está buscando entender si ese despacho puede ayudarle. Quiere claridad, contexto y saber si está hablando con alguien que domina el tema, sí, pero también con alguien que sabrá acompañarle sin complicarle todavía más un momento que probablemente ya es delicado.

Querer captar clientes sin trabajar antes la confianza digital

Hay bufetes de abogados que quieren más contactos, más visibilidad o más oportunidades comerciales, pero no han construido todavía una base mínima de confianza en digital. Y eso es un poco empezar la casa por el tejado.

Porque antes de escribir, llamar o pedir una reunión, muchas personas ya han formado una opinión sobre tu despacho. No os vamos a descubrir nada si os decimos que tienen recursos de sobra para hacerlo. Y en el sector legal, este punto es decisivo. Porque no estamos ante una compra impulsiva que alguien hace esperando que el paquete llegue en menos de 24 horas a casa. Lo que tenemos enfrente son personas que necesitan sentirse en buenas manos antes incluso del primer contacto.

Y aquí entra algo que muchos profesionales del mundo legal siguen sin trabajar bien, el contenido y la reputación.

Tener un blog activo —como explicamos en este artículo sobre por qué tu web necesita un blog— y generar presencia en otros sitios es esencial para construir autoridad.

¿Al fin y al cabo, en quién prefieres confiar? ¿En un abogado con una larga lista de artículos que demuestra que domina su sector o en uno que tiene una web con un triste “Hola Mundo”?

No trabajar el SEO ni los contenidos con intención de negocio

Otro error bastante frecuente es asumir que el marketing digital se resuelve con tener una web o publicar de vez en cuando algún artículo.

Sé que nos dedicamos a ello y que puedes pensar que estamos barriendo para casa. Pero seamos honestos, la competencia en el sector es alta y cada vez hay más abogados trabajando su visibilidad. Como se suele decir, si tú no haces nada, otros lo harán por ti.

Además, el SEO ya no va solo del juego clásico de Google. Cada vez más usuarios buscan información en herramientas como ChatGPT. Y para aparecer ahí no basta con “estar”, hace falta contenido, constancia y una presencia digital sólida.

Como hemos dicho, si no ocupas ese espacio, lo ocupará otro despacho. Y probablemente no será mejor, simplemente habrá trabajado mejor su visibilidad.

Hacer acciones sueltas en lugar de construir una estrategia coherente

Este es un error más común de lo que parece. Hay despachos de abogados a los que les gusta tocar muchas teclas. Que si ahora algo de LinkedIn, que si algún artículo en su blog, incluso algunos prueban con redes como TikTok.

Todo eso puede tener sentido. No decimos lo contrario. El error está cuando no hay una estrategia detrás ni una forma clara de medir si funciona.

En Tekla, cuando nos sentamos con un cliente del ámbito legal, una de las primeras cosas que trabajamos son los KPIs en los que nos tenemos que fijar en base a sus objetivos (si te interesa profundizar sobre el tema, te recomendamos revisar este post sobre KPIs en redes sociales).

La idea es clara. Sin datos, todo se queda en sensaciones. Y en marketing, las sensaciones son un mal compañero de viaje.

Tratar el marketing como algo secundario hasta que el problema ya es evidente

Con la llegada de la IA y la explosión de las redes sociales, el mercado va mucho más rápido. Es un hecho. La forma en la que los usuarios buscan información cambia cada día y la visibilidad se vuelve cada vez más competitiva.

Eso tiene una consecuencia clara, quedarse quieto hoy significa quedarse atrás mucho más rápido que hace unos años.

Y en este sentido, vemos mucho cómo es un sector donde los despachos suelen trabajar más por reacción que por acción. Es decir, cuando ven que otros les han adelantado, cuando su presencia digital se ha quedado desfasada o cuando la captación empieza a flojear.

Y claro, recuperar el terreno perdido siempre es más difícil que ir avanzando poco a poco.