Cada septiembre Google sopla velas. Este año son 26, el que viene serán 27… y seguirá sumando mientras siga siendo el epicentro de la red. Porque Google ya no es solo un buscador; para muchos es directamente sinónimo de Internet.
Una empresa que ya forma parte de la historia de la humanidad, que ha transformado nuestras sociedades de una forma que en los años 90 nadie hubiera podido imaginar. Y que, por el camino, se ha convertido en una de las compañías más valiosas y queridas del planeta.
Para celebrar este cumpleaños, en Tekla queremos repasar algunas curiosidades sobre este gigante tecnológico.
En 1996, Larry Page y Sergey Brin trabajaban en un proyecto universitario que analizaba enlaces para medir la importancia de las páginas web. Lo bautizaron Backrub (“masaje de espalda”). Su idea era tan simple como brillante: cada enlace es un voto de confianza; y un voto desde un sitio relevante vale oro. Así nació el germen del famoso PageRank, el algoritmo que acabaría con el salvaje oeste de Internet.
Backrub funcionó tan bien que pronto necesitaron un nombre menos ridículo para el proyecto. Así que en 1997 apostaron por Google, en un guiño al número astronómico gúgol (10¹⁰⁰) que simbolizaba la misión de organizar toda la información del mundo.
Cuando nacieron, Google quería dejar clara su filosofía. Así que acuñaron un eslogan: Don’t be evil. No seas malvado. Un recordatorio interno de que organizar el conocimiento global debía hacerse con ética.
Con el paso de los años, la frase fue desapareciendo de los documentos oficiales y del código de conducta (cada año parecen un poco más laxos con el concepto). Pero el público no lo ha olvidado: cada vez que la compañía toma decisiones polémicas —como cambios en la privacidad, cómo gestiona los datos o su papel en la inteligencia artificial— hay quien rescata ese lema inicial que marcó toda una época.
Los updates son parte de la leyenda de Google y del terror de cualquier persona que viva del SEO (en el departamento de desarrollo web de Tekla les tenemos verdadero respeto). Aquí va un repaso rápido a algunos de los que más han hecho temblar Internet.
Cada cambio obliga a reinventarse. Adiós a los trucos fáciles; bienvenidos los contenidos útiles y marcas que saben aportar valor real.
Google no se conformó con ser la puerta a la web. Con su poder económico y su visión empresarial ha construido un imperio de productos que forman parte de nuestro día a día. Algunos de los más populares (porque si los citamos todos, este post se haría eterno):
En 2015, Larry Page y Sergey Brin —los dos fundadores originales— dieron un giro corporativo creando Alphabet Inc.. La idea era sencilla: separar el buscador y la publicidad de otros proyectos más experimentales. Bajo Alphabet viven hoy empresas como Waymo (coches autónomos), DeepMind (inteligencia artificial), Verily (salud) y un largo etcétera.
El cambio buscaba dar flexibilidad: que Google siguiera centrada en Internet y publicidad, mientras el resto de divisiones podían innovar sin que cada experimento afectara a la marca principal. Hoy Alphabet es un monstruo bursátil que vale cientos de miles de millones de dólares y cuyas acciones rondan los 250 USD.
Google lleva años investigando IA (como os decíamos, DeepMind es suyo), pero el boom de ChatGPT y la apuesta agresiva de Microsoft con OpenAI movieron el tablero. El nuevo AI Mode que Google ha empezado a desplegar este año promete cambiar cómo usamos el buscador: respuestas generadas por IA integradas directamente en los resultados (si los updates nos daban respeto, esto nos da verdadero vértigo).
Esto redefine el juego para el SEO, la publicidad y el contenido. Y, por supuesto, ante esta revolución digital, Google debe demostrar que puede seguir liderando en un mundo donde ya no basta con “buscar y hacer clic”.