El marketing de influencia está a la orden del día y es que se ha convertido en un elemento fundamental para las empresas. De hecho, los compradores han demostrado que cada vez confían más en las recomendaciones de este colectivo, algo que se debe a factores como la cercanía, la empatía y la accesibilidad.
Podríamos decir, entonces, que estos profesionales han humanizado a las empresas y las han llevado más cerca de los consumidores que nunca. Además, han conseguido visibilizar las marcas ante un número mayor de usuarios, logrando niveles difíciles de alcanzar con el marketing tradicional. En esta línea, un estudio reciente de Schlesinger Associates señala que el 81% de las compañías que han invertido en el marketing de influencia se muestran muy satisfechas con los resultados obtenidos.
Sin embargo, el verdadero reto para las empresas es escoger adecuadamente a los influencers que van a promocionar sus productos o servicios. Influencers, Brand Ambassadors y Advocates son palabras recurrentes en el marketing actual, y lo cierto es que existen diferencias determinantes para una estrategia de marketing en cada una de ellas. En este sentido, lo mejor es elegir el tipo de influenciador que mejor encaje con la marca en cuestión. Para ello, es necesario conocer las características de cada grupo.
Los influencers difunden sus contenidos a través de múltiples plataformas y llegan a acuerdos económicos con las marcas en función del tipo de campaña que se les adjudique. Veamos algunas de las características más comunes de este grupo.
Los Brand Ambassadors o Embajadores de Marca son personas influyentes contratadas para relaciones mucho más duraderas en el tiempo, y actúan como portavoces de las marcas.
Los Advocates podrían definirse como “los defensores” de una marca, pues si se muestran a favor de una compañía no es por ningún tipo de relación económica, sino por sus propias inquietudes. Sus características son las siguientes:
Vistas las características de cada uno de los tres grupos de influencers, debes saber que existen otros perfiles que también pueden contribuir a la visibilidad de una marca.
En esta línea, los conocidos como bloggers -con diferentes niveles de engagement- empiezan a gestionar sus canales movidos por una pasión, aunque sus blogs pueden ser un hobby o bien una plataforma para promocionar su marca personal. En cuanto a su motivación para trabajar con las marcas, existen diferentes intercambios de valor que les pueden interesar, ya sean en forma de retribución económica, la recepción de productos de forma gratuita, o el hecho de ganar reconocimiento y visibilidad.
Por su parte, los llamados fans son los que no necesariamente requieren de plataformas sociales para promocionar una marca. Se trata de consumidores satisfechos que hablan de sus marcas favoritas en las redes sociales o en conversaciones porque les gustan. Pueden ser bloggers o no, y aprecian mucho que las marcas que les gustan les ofrezcan engagement. Por último, no esperan compensación económica y son influyentes con su entorno más cercano.
Y… recuerda, cada campaña necesita un tipo de influencer.