Clickbait: qué es y cómo usarlo de forma ética en tus campañas de marketing digital
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Clickbait: qué es y cómo usarlo de forma ética en tus campañas de marketing digital
El clickbait lleva años formando parte de Internet. Desde titulares sensacionalistas en medios digitales hasta miniaturas exageradas en YouTube, esta técnica de redacción publicitaria se ha convertido en una de las herramientas más utilizadas para captar la atención de los usuarios y aumentar el número de clics hacia una web.
Algo que le ha reportado bastante mala fama (merecida) y una percepción de amor/odio bastante peculiar en buena parte del público.
Y es que a todo el mundo le molesta un titular agresivo, pero a la hora de la verdad muchos quieren que apliques ese mismo tipo de técnicas para mejorar los resultados de sus campañas. Cosas de la vida.
Pero que nadie se altere. Porque el clickbait no tiene por qué ser negativo por definición.
Aunque muchas personas relacionan este tipo de titulares con engaños, spam o noticias falsas, la realidad es que también puede utilizarse de forma ética dentro de una estrategia de marketing responsable. De hecho, en Tekla hemos utilizado titulares llamativos para mejorar el CTR de nuestros clientes, buscando generar curiosidad y conseguir más visitas a sus webs sin necesidad de engañar a nadie.
Entonces, ¿el clickbait es malo? ¿Puede llegar a ser ilegal? La respuesta depende de cómo se utilice. El problema no está en crear expectación o despertar curiosidad, sino en prometer algo que el contenido realmente no ofrece. Como en muchas cosas de la vida, los matices son importantes.
En este artículo te explicamos qué es el clickbait, qué tipos existen, cómo reconocer cebos de clic y de qué manera tu departamento de marketing puede utilizar este recurso sin perder ni una pizca de credibilidad.
¿Qué es el clickbait?
El clickbait, también conocido como cebo de clics, ciberanzuelo o titular clickbait, es una técnica de redacción publicitaria utilizada para captar la atención de los usuarios y conseguir que hagan clic en un enlace, una noticia, un vídeo o una publicación.
Normalmente, el clickbait utiliza titulares llamativos, preguntas abiertas, frases exageradas o elementos visuales muy agresivos para despertar curiosidad. Simplificando mucho su definición, su objetivo es conseguir que un usuario haga clic en un enlace aprovechándose de su curiosidad y buscando aumentar el CTR.
Para muchos, el término nació en los años 2000 con la explosión de Internet, pero la realidad es que el clickbait tiene bastante más recorrido.
De hecho, los periódicos sensacionalistas del siglo XIX ya utilizaban titulares exagerados o provocativos para vender más ejemplares. Figuras como William Randolph Hearst o Joseph Pulitzer fueron pioneras en este campo.
Frases en letras grandes como:
“¡No vas a creer lo que ocurrió!”
“La impactante verdad sobre…”
“Lo que descubrieron dejó al mundo en shock”
…son básicamente antepasados directos del clickbait actual.
No fue hasta alrededor de 2012, cuando BuzzFeed empezó a aplicar este tipo de técnicas de forma masiva en Internet, que nació lo que hoy podríamos considerar como el clickbait moderno.
Desde entonces, el clickbait ha evolucionado muchísimo. Plataformas como YouTube, TikTok, Facebook, LinkedIn o incluso ChatGPT han refinado estas técnicas utilizando mecanismos psicológicos muy avanzados que juegan constantemente con el conflicto, la urgencia, el miedo a quedarse fuera (FOMO) o la validación social para captar la atención del usuario.
¿Por qué funciona tan bien el clickbait?
El clickbait funciona porque explota algunos de los mecanismos psicológicos más básicos del comportamiento humano.
Uno de los más conocidos es el llamado curiosity gap o “brecha de curiosidad”. Este concepto explica que las personas sentimos una necesidad casi automática de completar la información que percibimos como incompleta.
Cuando un titular nos da una parte de la historia, pero oculta el desenlace o la información clave, nuestro cerebro interpreta que existe una especie de “vacío” que necesita resolver.
Por ejemplo:
“La estrategia SEO que está utilizando esta empresa para crecer un 300%”
“Lo que descubrió Google cambió por completo esta campaña”
Nuestro cerebro detecta inmediatamente que falta una pieza importante de información. Y cuanto más relevante o emocional parece esa información, mayor es la necesidad de hacer clic para completar el relato.
Además, el clickbait también suele activar otros mecanismos psicológicos muy conocidos, como el miedo a quedarse fuera (FOMO), la búsqueda de validación social, la necesidad de anticipar amenazas o conflictos, la curiosidad ante lo inesperado o la gratificación inmediata. Lo cual convierte esta técnica en un cóctel prácticamente irresistible para la mente humana.
Y en un mundo tan saturado de estímulos como el nuestro, este tipo de recursos se han convertido en una auténtica mina de oro para marcas, medios y creadores de contenido que compiten constantemente por captar nuestra atención.
Tipos de clickbait
No todo el clickbait funciona igual ni persigue exactamente el mismo objetivo. Algunas técnicas buscan simplemente despertar curiosidad, mientras que otras llevan el sensacionalismo al extremo con tal de conseguir tráfico rápido a cualquier precio.
Y aunque muchas veces se habla del clickbait como si fuera un único fenómeno, la realidad es que existen diferentes formas de aplicarlo dependiendo del canal, el formato o el público al que se dirige.
Titulares sensacionalistas
Probablemente sea la forma de clickbait más conocida y también la que ha llevado la mala fama a la disciplina.
Este tipo de titulares suele utilizar exageraciones, dramatizaciones o frases ambiguas para provocar una reacción emocional inmediata en el usuario. El objetivo es generar suficiente impacto como para detener el scroll y conseguir ese preciado clic.
Algunos ejemplos clásicos serían:
“La decisión que ha destrozado Internet”
“Nadie esperaba esta reacción”
“La impactante verdad que las marcas no quieren que conozcas”
El problema de este tipo de titulares es que muchas veces prometen emociones mucho más grandes que el contenido real que esconden detrás. Lo cual puede generar una sensación de engaño y acabar perjudicando seriamente la confianza del usuario.
Clickbait en YouTube
YouTube probablemente ha sido una de las plataformas que más ha refinado el clickbait moderno.
Y tiene bastante sentido. Cuando un usuario entra en YouTube, la plataforma compite constantemente por conseguir que haga clic en un vídeo y permanezca el máximo tiempo posible dentro de ella.
Por eso los creadores han perfeccionado durante años técnicas relacionadas con miniaturas exageradas, expresiones faciales extremas, títulos emocionales o promesas abiertas que generan curiosidad inmediata.
Ejemplos claros de cómo funciona el clickbait en YouTube podrían ser titulares como:
“Sobreviví 100 horas enterrado”
“Gasté 10.000€ en el peor hotel del mundo”
“El experimento salió MUY mal…”
Y aunque muchas veces estas técnicas se critican, la realidad es que forman parte del propio lenguaje de la plataforma. Y muy pocos creadores renuncian a utilizar este tipo de recursos en sus contenidos.
Clickbait en redes sociales
Las redes sociales también están llenas de clickbait, aunque muchas veces adopta formas bastante diferentes según la plataforma. En TikTok suele aparecer a través de hooks rápidos y frases diseñadas para retener atención en los primeros segundos.
En LinkedIn, en cambio, el clickbait suele disfrazarse de storytelling empresarial o lecciones de vida.
“Ayer despedí a un trabajador y aprendí algo importante”
“Nadie creyó en mí cuando empecé”
“Lo que pasó en esta reunión cambió mi forma de liderar”
Y en plataformas como Instagram o X (Twitter), el conflicto, la polémica o la validación social suelen funcionar especialmente bien.
Ejemplos de clickbait mal y bien utilizados
Para entender bien cómo funciona el clickbait, lo mejor es verlo con ejemplos. Os proponemos algunas variantes clásicas que, de tan quemadas como están, ya han dejado de tener el efecto deseado.
“No vas a creer lo que ocurrió después”
“El secreto que nadie quiere contarte”
“La impactante verdad sobre [producto]”
“Todo el mundo está hablando de esto”
“Lo que descubrieron dejó a los expertos sin palabras”
Como veis, todos tienen algo en común, ocultan la información principal para obligar al usuario a hacer clic y presentan el contenido de una forma tan sensacionalista que prácticamente fuerzan la curiosidad del lector.
El problema está (y de ahí nuestro matiz al definirlos como una técnica quemada) en que, en la mayoría de los casos, el contenido que hay detrás no está a la altura de la expectativa generada.
Pero que estos ejemplos no nos nublen la vista. Se puede hacer clickbait y realmente cumplir con lo que prometes. He aquí otra tanda de ejemplos de clickbait ético:
“7 errores SEO que están frenando el crecimiento de tu web”
“Por qué tu página recibe visitas pero no consigue clientes”
“Cómo mejorar el CTR de tus campañas sin engañar al usuario”
“La diferencia entre atraer tráfico y atraer clientes”
“Qué puede aprender tu marca de los titulares clickbait”
Estos titulares también buscan captar atención, pero lo hacen de una forma mucho más honesta. Generan curiosidad, sí, pero ofrecen una promesa concreta y razonable.
Al final, la clave está en preguntarse: ¿el contenido entrega lo que el titular promete? Si la respuesta es sí, estamos ante un recurso de copywriting útil. Si la respuesta es no, probablemente estamos ante un cebo de clics mal utilizado.
¿Vale la pena utilizar clickbait? Cómo usar titulares clickbait sin engañar al usuario
El clickbait no va a desaparecer. Y nos guste o no, forma parte del mundo del marketing.
Y así como otras técnicas de las que ya te hemos hablado en el blog, como el Delivery Promise, son mucho más amables, el clickbait es bastante más delicado y, como nos gusta decir en Tekla, tiene bastantes más espinas.
Pero mientras estemos en un entorno donde la atención sea tan cara, el clickbait continuará existiendo.
Porque Internet funciona alrededor de la atención. Y eso define completamente las reglas del juego. Eso supone que las marcas ya no solo compiten contra otras empresas de su sector. También compiten contra vídeos virales, memes, titulares polémicos, redes sociales, notificaciones, podcasts, newsletters y prácticamente cualquier estímulo capaz de robar unos segundos de atención al usuario.
Y en ese contexto, pensar que los titulares neutros y puramente informativos van a ganar siempre la batalla es, sencillamente, ingenuo.
El problema aparece cuando la obsesión por conseguir clics termina destruyendo la confianza del usuario.
Porque sí, un titular agresivo puede disparar el CTR de una campaña. Pero si el contenido decepciona, exagera o manipula constantemente al usuario, el impacto negativo a largo plazo suele ser mucho mayor que el beneficio inmediato.
Y aquí es donde entra realmente la diferencia entre un buen titular y un mal clickbait.
Un buen titular genera curiosidad, pero respeta la inteligencia del lector. Promete algo interesante y después cumple con ello. Un mal clickbait, en cambio, utiliza la curiosidad como un simple anzuelo para generar tráfico rápido sin aportar demasiado valor detrás.
Por eso, más que preguntarse si el clickbait es bueno o malo, quizá la pregunta correcta sea otra: ¿estás utilizando la curiosidad para aportar valor o simplemente para forzar clics?
Ahí suele estar la línea que separa una estrategia inteligente de una técnica mal utilizada.
3. Agrega fuentes verídicas en tu contenido
Apela a demostrar la fuente de información de cada contenido que escribas. Asimismo, empatiza con tus lectores sin exagerar o caer en temas sensibles.
4. Puedes usar la coyuntura para compartir una correcta información
Una vez que hayas terminado de desarrollar tu tema, añádelo a tus redes sociales y otras plataformas, así como aplicaciones en las que los visitantes puedan compartirlo. Haz que tu clickbait se pueda hacer viral.
Ejemplos de Clickbait
Por último, te dejamos algunos ejemplos de “clickbait” que debes evitar en tu estrategia de contenido.
Publicaciones relacionados a sucesos de entretenimiento (famosos, artistas) o deportistas.
Contenido con información exagerada o perturbadora.
Titulares beneficiosos o perjudiciales para la salud.
Luego lees la noticia y los que hicieron el estudio dicen «No hay absolutamente ningún motivo de alarma por el simple hecho de haber tomado antibióticos». Debería perseguirse este tipo de clickbait como delito contra la salud pública. pic.twitter.com/CmBLPTJgKn
-¡No te vas a creer el aspecto que tiene ahora este famoso!
-Este sencillo truco cambiará la forma en que usas tu teléfono
-Nunca adivinarás qué pasó con este popular programa de televisión
Después de aprender qué es el clickbait, puedes ver con más perspectiva cómo se distribuye la información en las redes sociales o en la página web de un negocio. También, sabes cómo utilizarlo en términos de marketing digital. Más que tener simplemente un titular llamativo, es importante crear un contenido con propósito.
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