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5 tendencias de diseño web en 2026
Si has llegado a este post, no es por casualidad. Algo de tu web no te cuadra. Quizá se ha quedado vieja, quizá estás pensando en rediseñarla o quizá llevas tiempo leyendo sobre “tendencias de diseño web” y no acabas de entender el motivo de tanta discusión.
Es normal.
Y te vamos a contar un pequeño secreto: durante años, el diseño web fue una competición de fuegos artificiales. Animaciones innecesarias, efectos pensados para impresionar a otros diseñadores y webs muy bonitas… pero nada prácticas. En Tekla llevamos tiempo en esto y hemos visto pasar muchas de esas “tendencias imprescindibles” que generaron miles de artículos con títulos rimbombantes sobre “páginas web impresionantes”.
Pero la realidad es que, en 2026, la película va por otros derroteros. La irrupción de la inteligencia artificial y el uso masivo del móvil han empujado el diseño web hacia algo más simple, más directo y mucho más centrado en el usuario. Con espacio para la creatividad, eso es cierto, pero mucho más estable que en el pasado.
A continuación, recopilamos algunas de las tendencias de diseño web actuales que, desde nuestra experiencia en el desarrollo web, deberían marcar el 2026 por su sentido estratégico y su integración tecnológica.
01. Interfaces inspiradas en apps móviles
El uso masivo del móvil ha cambiado por completo la forma en la que interactuamos con la tecnología, y el diseño web no es ajeno a ello. Cada vez más páginas adoptan patrones propios de las aplicaciones móviles: interfaces limpias, navegación clara, botones bien definidos y flujos pensados para el pulgar.
El resultado son webs más intuitivas, rápidas de entender y visualmente familiares para el usuario.
Esta tendencia no va de convertir una web en una app, sino de aprender de lo que las apps hacen bien. Aplicada correctamente, esta estética mejora la experiencia y reduce fricción; mal usada, se queda en una simple imitación sin valor real.
02. Tipografías grandes y protagonistas
La tipografía ha dejado de ser un elemento secundario para convertirse en una de las grandes protagonistas del diseño web. Cada vez es más habitual encontrar webs donde el texto, por tamaño y presencia, marca el ritmo de la navegación y define la personalidad del proyecto desde el primer scroll.
Titulares grandes, combinaciones tipográficas bien contrastadas y un uso más expresivo de las fuentes permiten transmitir mensajes claros sin necesidad de recurrir a grandes artificios gráficos.
Cuando se trabaja con criterio, la tipografía no solo aporta impacto visual, también mejora la jerarquía del contenido y facilita la lectura.
03. Diseño minimalista con carácter
El diseño minimalista sigue muy presente, pero no nos confundamos: ya no se trata de hacer webs “blancas y vacías”. La tendencia evoluciona hacia interfaces limpias, con pocos elementos, pero con decisiones claras de diseño que aportan personalidad.
Tipografías bien elegidas, un uso inteligente del espacio y pequeños detalles visuales son los que marcan la diferencia.
El auge de plataformas como Shopify ha tenido mucho que ver en esta evolución. Muchas tiendas online apuestan por diseños simples que ponen el producto en el centro, eliminan distracciones y facilitan la compra. El riesgo aparece cuando se confunde minimalismo con falta de criterio y empiezan a aparecer layouts genéricos, sin alma y sin ningún rasgo diferenciador.
04. Colores sólidos y paletas reducidas
El uso de colores sólidos y paletas cromáticas reducidas se ha convertido en una constante en muchas webs actuales, especialmente en landings orientadas a la conversión. Frente a diseños recargados y combinaciones complejas, cada vez se apuesta más por uno o dos colores principales bien definidos, acompañados de tonos neutros que ayuden a dirigir la mirada.
Este enfoque funciona especialmente bien en landings de descarga, donde el objetivo es muy claro: que el usuario haga clic.
Cuando todo el diseño gira alrededor de una paleta reducida, resulta mucho más fácil destacar lo importante, eliminar distracciones y guiar al usuario hacia la acción. Bien aplicada, esta tendencia no solo mejora la estética, también tiene impacto directo en los resultados.
05. Modo oscuro
El modo oscuro lleva años apareciendo en las listas de tendencias de diseño web, y no es casualidad.
No es solo una cuestión estética, sino una respuesta bastante lógica a cómo usamos las webs hoy: muchas horas frente a la pantalla, cada vez más desde el móvil y, a menudo, en entornos con poca luz. Un diseño oscuro bien trabajado resulta más cómodo, cansa menos la vista y mejora la sensación general al navegar.
Eso sí, no todo vale. El modo oscuro no consiste en invertir colores sin más. Requiere pensar bien los contrastes, cuidar la tipografía y mantener una jerarquía clara para que la información siga siendo fácil de leer. Cuando se hace con criterio, aporta personalidad y mejora la experiencia. Cuando no, se convierte en una moda más difícil de usar que de justificar.